¿Para qué
educar?
Siendo tan
corta esta pregunta, su respuesta es más compleja, teniendo en cuenta que la educación
es una forma simpatizada de adoctrinar una mente vulnerable a un sistema moral
adecuado para una sociedad consumista. A
esta manera de ver uno educa más a la idea de compartir un conocimiento previo
ya estandarizado que de por sí aprender a educarse.
Educar es
un acto puro de libertad, aquel que conoce la luz no temerá a la oscuridad,
siendo esto una analogía vaga del mito de la caverna, queriendo exponer la
verdad y dar a conocer algo aprendido, violando los estándares ya establecidos
que se tenían impuestos a los prisioneros carentes de realidad. Siguiendo esta idea un educador libre podría representarse
de una manera actual y conceptual a Prometeo, aquel que, a pesar de todo, no se
dejó oprimir por los castigos impuestos por Zeus. La idea de pasar el fuego a
los hombres y con esto proporcionar los medios para vivir.
De manera más
personal siendo mi propio concepto educar. Es una manera egoísta de dejar mi
legado en el mundo, así pasar el fuego, no solo para mirar en las sombras y
creer ciegamente, si no, para abrir los ojos y buscar su propia realidad.